viernes, 8 de marzo de 2013

José María de Diego (Txema). Un bilbaíno amante del "poteo" y de su Athlétic.


No es el mejor momento para un encuentro entre un realista como yo (de la Real Sociedad) y un bilbaíno (del Athletic). La Real acaba de destrozar al Athletic en San Mamés (1-3) y deja a su eterno rival cerca del abismo. Los bilbaínos están en crisis y eso pesa en el ánimo de Txema, un forofo y socio del club de sus amores. ”Llegué a ser socio-compromisario durante un tiempo”. Por algo nació en la calle Luis Briñas, vecina al campo de San Mamés. Su padre frecuentaba el ambiente futbolístico de los "leones" en los tiempos en que el equipo entrenaba en el estadio o en la Feria de Muestras. Hablamos del año 1953, año de nacimiento de Txema de Diego.

En la Alameda Apodaca.







En Cádiz no queda ni rastro de la importante peña del Athletic de los años 70. Pero a Txema siempre le queda la opción de acercarse a su entrañable Tarifa y visitar a su amigo Manolo Blanco, en cuyo Bar El Ancla se respira un gran ambiente rojiblanco. Aunque dada la crisis que atraviesa su equipo, no puede remediar un comentario crítico con la actual situación. “Son unos niños mimados, sin personalidad, ni carácter, en nada se parecen a los de mi época” 


El Athlétic y su infancia en Bilbao.

Txema tiene su vida dividida entre su Bilbao natal y su Cádiz de adopción, una adopción gradual y lejana en el tiempo, que le ha permitido irse enamorando poquito a poco de esta luz y este alma reposada. Hasta los 10 años vivió a las puertas de San Mamés y estudió en los jesuitas, hasta que hubo de trasladarse a la cercana y marinera Bermeo, donde vivió con su abuela tras el fallecimiento de sus padres. “Fueron años de cuadrilla, instituto, fútbol y procesiones de Semana Santa” 


Semana Santa en Bermeo. El primero de la izquierda.
La mili en Camposoto y Ceuta.






La mili le trajo en 1974, con 20 años, a Camposoto (San Fernando) y de ahí a Ceuta, donde le tocó la “marcha verde”. Una época que recuerda con simpatía. “La mili fue ante todo pasarlo bien. Recuerdo el Pay Pay de la época, las juergas, noches sin dormir en La Trocha de Sevilla, rodeado de vascos y escuchando a los Chichos”. Pero también había sitio para el fútbol. “Jugué una temporada en el Imperio de Ceuta”. 

Aquello le debió de empezar a marcar, porque cuando años después llegó la moda del Surf a su Bilbao natal bajo el impulso y atractivo de la cercana Mundaka, y mientras estudiaba para Ingeniero Técnico Industrial, el cuerpo le pedía venirse para Tarifa. Eran los años 80 y en esta localidad del sur de Cádiz conoció a la que sería su mujer tarifeña, “la conocí en el camping Torre de la Peña, cuando veníamos a Tarifa con la cuadrilla a hacer surf,” recuerda con precisión. En Tarifa se casó en 1.983 y juntos vivieron en Bilbao durante años, donde tuvieron a sus dos hijas: Marta y Leire. La vida transcurrió durante esos años entre Bilbao y Tarifa, hasta que decidió poner punto final a su vida en el Norte y venirse a vivir a Cádiz hace ahora unos 8 años.

Cuando le pido que me explique la decisión de venirse a vivir de manera definitiva a esta tierra tan lejana y distinta de su "bocho", duda un momento, quizás porque se trata de algo invisible y misterioso. “Es la luz, el clima, una forma de ser y de vivir. Mis hijas están enamoradas de Cádiz, sus novios son gaditanos”. Una de sus hijas se casará próximamente en la gaditana iglesia de San Antonio.

Con su hija Marta, en Cádiz.
Siempre he pensado que en Cádiz no hay necesidad de “integrarse”. Uno llega y al poco tiempo forma parte de un paisaje donde no se hace necesario estar explicando el origen, porque cuenta poco. A Txema le ocurre lo mismo. Es uno más en la ciudad, “potea” con su cuadrilla, eso sí, al estilo gaditano, que tiende a realizarse en uno o dos bares lo máximo. Frecuenta el conocido bar del “Cateto” de la Plaza Mina y el “Veedor” de Paco Chicón, tío del célebre alpinista y deportista vasco Alex Txikón, con su cuadrilla gaditana, con Antonio Alonso, los Padilla (celebres chirigoteros callejeros “los guatifó” y hermanos de la conocida Paz Padilla), su compatriota Jesús Laiseka o Jose Mari Pavón. A él le tiran más los coros del Carnaval, será por lo de las corales vascas.

Tenemos nueva web: euskadiz.com

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